Me parecé que fue ayer cuando una tarde soleada de otoño llegué al centro de equitación, había sido mi sueño durante muchos años: aprender a montar a caballo, y por fin, después de años convenciendo a mi madre lo había conseguido.
Me bajé del coche llena de nervios e ilusiones, tenía 10 ó 11 años y me sentía la reina del mundo, guardé en mi memoria todo lo que vi ese día, recuerdo los jinetes que en ese entonces me parecieron profesionales, galopando por la "pista grande" y saltando pequeñas "cruzadas" que me parecían obstáculos gigantescos. Faltaba media hora para que empezara mi clase, así que me fui a curiosear, me metí en la cuadra de los caballos propios...Qué envidia sentí al ver a una chiquilla de mi edad abrazar a su poni dentro de un "box". Cuando salí por la puerta trasera de las cuadras me encontré con una pista más pequeña, y en ella había una mujer montando a un caballo enorme y precioso, meses despúes supe que se llamaba "Diamante"...Esa mujer me causó mucha intriga, montaba con una decisión increible, llevaba una trenza muy larga que le quedaba muy bien, me quedé esa media hora observando como dominaba al caballo, y pasó a ser mi heroína.
Acabé cansadísima de mi primera clase de equitación pero muy feliz, me dió la clase una monitora que estaba de prácticas, se llamaba Silvia. Como la pista pequeña donde dabamos la clase, estaba al lado de la grande, yo podía ver la clase que daba esa mujer que en unos segundos había llegado a admirar tanto. Silvia me dijo que se llamaba Concha, y que si algún día llegaba a montar bien ella sería mi profesora, también me dijo que era la dueña de todo aquello, y al saber eso aún la admiré más, no la conocía pero de tanto observarla le cogí mucho cariño.
Después de meses en la pista pequeña, una tarde Concha entró, e interrumpió a Silvia, para mí fue como un sueño, me pasaban a la pista grande, eso significaba que iba a montar con los que para mí eran "profesionales" y mi profesora iba a ser ella. La primera clase fue agotadora, y después tuve mi primera conversación con Concha, no sé cómo lo hizo pero me sacó toda mi vida en tan sólo unos minutos, y ella me contó que a parte de ser amazona profesional también era bailarina de ballet.
Pasaron años desde ese día, tuve mis momentos malos en los que recurría a ella, también los buenos en los que también estaba ella, fue la primera en saber mi primer beso con un chico, ella me daba consejos y pasó a ser mi "Segunda mam" como la llamaba yo. Ella hizo de mí una amazona...mediocre tirando a buena, consiguió convencer a mi madre de que me compraran un caballo propio, me llevó a mi primer concurso al que siguieron unos cuantos, me enseñó todo lo que hay que saber sobre el mundillo de la equitación profesional, pero también me enseñó a ver la vida con buenos ojos, a tener valentía ante todo, y saber como actuar en cada momento...
Si ahora me pidieran que describiera a Concha, no podría, porque era una mujer con cualidades interminables... Muchos dicen que era la mejor amazona del mundo, otros que era muy buena bailarina, algunos dicen que como profesora era inigualable...Yo digo que ante todo era la mejor AMIGA del mundo.
Si ahora soporto mis malos ratos con una sonrisa es porque ella me enseñó a hacerlo...
Mañana Concha cumpliría 46 años...si estuviera viva, pero aunque no esté aquí con nosotros sé que lo celebrará por todo lo alto.
Hace dos años te prometimos una fiesta llena de globos y rodeada de tu gente...te fuiste antes de poder hacerlo, pero un día estaremos todos juntos otra vez y te prometo que tendrás tu fiesta, la fiesta más increíble de todas las fiestas que has tenido. Te quiero, mami2!!
